Con una mirada crítica y situada, profesores en ciencias biológicas se enfrentan al desafío de educar en salud

La necesidad de tener en cuenta el contexto comunitario, ambiental y político del tema, conlleva repensar las estrategias de formación de los futuros docentes que deberán adoptar una mirada transformadora y profesional del concepto.

“Educar en salud en el contexto de la formación inicial de los futuros profesores en ciencias biológicas, implica desafiar dos ideas que se encuentran fuertemente arraigadas en el sentido común: la tendencia a pensar la salud como ausencia de enfermedad y el rol del profesor en ciencias biológicas como proveedor de información biomédica”, comenta Carmen Borrero, quien es docente de la cátedra Educación para la Salud de la carrera Profesorado Universitario en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Forestales. 

Carmen afirma que es necesario superar estas visiones para lograr “una ruptura epistemológica y didáctica” que sea el puntapié para emerger en un conocimiento profesionalizado, crítico y capaz de transformar esos conceptos tradicionales. Eso es lo que se intenta desde la cátedra de la que es parte, donde se busca el protagonismo y la reflexión de quienes serán futuros docentes.

“Esto implica hacer una lectura crítica y profunda de los contextos socioculturales y de las realidades de las escuelas en las que se insertan para construir propuestas situadas de educación para la salud integral”, asegura Carmen. En ese sentido, la docente apunta al desafío que se presenta también al trabajar con jóvenes, donde las y los educadores deben generar propuestas que contemplen sus subjetividades. 

Salud y ambiente

¿Existe relación entre los dos conceptos? la docente explica que la salud humana no puede ser considerada de manera aislada con el ambiente porque esta última “condiciona la vida de las personas y de la sociedad”. Esta relación es compleja, asegura Carmen, ya que en ella se involucran aspectos físicos, biológicos y sociales que generan un impacto directo en la salud de la población y en la manera de concebirla.

Un claro ejemplo de su argumento es la pandemia provocada por el COVID-19 que nos hace pensar en que “la salud y el bienestar de los humanos, las plantas, los animales y el ambiente guardan una estrecha relación y sufren el influjo de las actividades humanas”, reflexiona. 

Para concluir en su análisis, Carmen afirma que  desde el ámbito educativo se debe tener un enfoque multidisciplinar que integre los aspectos ambientales y de la salud, pues ambos ponen el énfasis en las actitudes de las personas.

Esta nota fue elaborada por el área de comunicación de la Facultad de Ciencias Forestales para la edición Nº 12 del NEXO Universitario.

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